Nuestra principal pretensión es mostrar que existe un amplio debate en torno a la interpretación y que si no queremos replicar acríticamente ciertas ideas no podemos eludir tomar parte en el mismo. En ese sentido, este volumen plantea problemáticas en lugar de establecer recetas; por ello es, en sentido estricto, un volumen de apertura. El principal objetivo de estas páginas es reactivar la sospecha ante toda lectura. Esto pasa por el hecho de introducir contingencialidad en nuestros modos de interpretación, lo que a su vez tiene que ver con mostrar el espesor de toda textualidad. Difuminar las fronteras de texto y contexto no solo implica problematizar en su raíz una de las más clásicas formas de reducir la complejidad de los textos, sino problematizar también la unidad de todo texto. En cierto sentido, todo texto es en sí mismo una multiplicidad, pero al mismo tiempo lleva en sí el deseo de coherencia y cohesión, lo que implica un intento de reducir tal multiplicidad. Por tanto, cada texto es el lugar de un combate entre una multiplicidad desbordante y un intento de unificación; de hecho, podemos decir que es dicha tensión la que define a todo texto. Esto implica que lo que tenemos ante nosotros son siempre textos. Interpretar es asumir una pluralidad inerradicable.

Luis Claros